jueves, 27 de enero de 2011

La primera imaginación

Hace muchísimos años atrás, el Sol empezó a escribir una historia. Una historia hermosa, pero que él no llegaba a comprender, debido a su completa soledad, alejado de todos aquellos planetas que giraban y giraban en torno a él.

La historia trataba de algo increíble, con todo muy bien descrito y una trama emotiva.

El sol enojado de no comprender su propia creación, tomó la hoja de fuego en la que había escrito, la arrugó, y lanzó al vacío. La hoja fue tomada por una Luna, que recorría el universo, sin destino; Ella leyó la historia, con mucho cuidado y fijándose en cada detalle y en cada expresión; la historia era tan bella, que la Luna no se pudo contener y rompió a llorar. Las lágrimas mojaron la hoja en llamas, que se hizo polvo en sus manos.

Las pequeñas partículas de ceniza fueron cayendo en dirección a un pequeño planeta. La Luna al darse cuenta de esto, se acercó al él y decidió vigilar su sueño, solo para poder vivir junto a la creación del Sol.

En el planeta, las partículas cayeron esparcidas y olvidadas por todos lados, pero con el tiempo, fueron encontradas por algunos habitantes, que comenzaron a sentir la necesidad de observar constantemente a la Luna, sin aparente razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario