domingo, 30 de enero de 2011


Quiero darte una parte de mi alma, para que así despiertes y vengas a este mundo a estar conmigo. Aunque, también he querido ir yo al tuyo, creo que me es imposible; por alguna razón no soy capaz de perder mi alma para estar contigo.

Quiero que despiertes, para alimentarte de mí y hacerme olvidar las horribles cosas que han pasado. Aunque, también he querido olvidarlas por mi cuenta, creo que es imposible; por alguna razón sé que solo soy capaz de olvidar si me matas.

Quiero morir por ti, para que puedas vivir por siempre y no te olvides de mí. Aunque parece difícil, creo que no es imposible; porque soy por completo capaz de renunciar a mí misma.

Quiero darte una parte de mi vida, para que respires por lo menos una vez y sepas lo que se siente. Aunque, tal vez tendré miedo de no verte más después de darte una parte de mi alma; no importa.

Lo siento, te traeré a un mundo terrible; solo por un deseo injustificado mío. Tal vez mueras y mi sacrificio sea en vano, no importa; tal vez todo es mentira, y lo único que quiero es partir de este lugar, y solo te esté utilizando.

jueves, 27 de enero de 2011


Will i want only the will to stop willing?
Even that the only willing to stop, is far from being a will?
2 hermosas canciones de Yann Tiersen, cantadas por Liz Fraser.

La primera imaginación

Hace muchísimos años atrás, el Sol empezó a escribir una historia. Una historia hermosa, pero que él no llegaba a comprender, debido a su completa soledad, alejado de todos aquellos planetas que giraban y giraban en torno a él.

La historia trataba de algo increíble, con todo muy bien descrito y una trama emotiva.

El sol enojado de no comprender su propia creación, tomó la hoja de fuego en la que había escrito, la arrugó, y lanzó al vacío. La hoja fue tomada por una Luna, que recorría el universo, sin destino; Ella leyó la historia, con mucho cuidado y fijándose en cada detalle y en cada expresión; la historia era tan bella, que la Luna no se pudo contener y rompió a llorar. Las lágrimas mojaron la hoja en llamas, que se hizo polvo en sus manos.

Las pequeñas partículas de ceniza fueron cayendo en dirección a un pequeño planeta. La Luna al darse cuenta de esto, se acercó al él y decidió vigilar su sueño, solo para poder vivir junto a la creación del Sol.

En el planeta, las partículas cayeron esparcidas y olvidadas por todos lados, pero con el tiempo, fueron encontradas por algunos habitantes, que comenzaron a sentir la necesidad de observar constantemente a la Luna, sin aparente razón.