domingo, 20 de marzo de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
She won't come -- she was torn by the dogs,
Beaten to death by the skinheads,
A crack in a treacherous ice
Her hands weren't prepared to fight,
not wanting to win
I'll be instead of her
She's swimming in the formalin,
The imperfection of lines
Is moving slowly
I have her face, and her name
And my blue sweater's the same,
Nobody noticed this change
She won't come -- her hands were in snakepit
Her head in the wasps' nets
And her back in the ant-hill
I'm stronger than her
Deserve taking her place
I'm better at so many things
She's swimming in the formalin
Moving slowly
In the thick white fog
I have her face and her name
Nobody noticed the change
I'm checking the keys in the pocket
Perhaps I'm playing something wrong
I don't know these people
Smiling a little strange
If they suspect that I'm not her
I don't know what's coming-
I'll pretend being drunken or ill
martes, 1 de febrero de 2011
"Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!"
Bodas de sangre. Federico García Lorca.
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!"
Bodas de sangre. Federico García Lorca.
domingo, 30 de enero de 2011

Quiero darte una parte de mi alma, para que así despiertes y vengas a este mundo a estar conmigo. Aunque, también he querido ir yo al tuyo, creo que me es imposible; por alguna razón no soy capaz de perder mi alma para estar contigo.
Quiero que despiertes, para alimentarte de mí y hacerme olvidar las horribles cosas que han pasado. Aunque, también he querido olvidarlas por mi cuenta, creo que es imposible; por alguna razón sé que solo soy capaz de olvidar si me matas.
Quiero morir por ti, para que puedas vivir por siempre y no te olvides de mí. Aunque parece difícil, creo que no es imposible; porque soy por completo capaz de renunciar a mí misma.
Quiero darte una parte de mi vida, para que respires por lo menos una vez y sepas lo que se siente. Aunque, tal vez tendré miedo de no verte más después de darte una parte de mi alma; no importa.
Lo siento, te traeré a un mundo terrible; solo por un deseo injustificado mío. Tal vez mueras y mi sacrificio sea en vano, no importa; tal vez todo es mentira, y lo único que quiero es partir de este lugar, y solo te esté utilizando.
jueves, 27 de enero de 2011
La primera imaginación
Hace muchísimos años atrás, el Sol empezó a escribir una historia. Una historia hermosa, pero que él no llegaba a comprender, debido a su completa soledad, alejado de todos aquellos planetas que giraban y giraban en torno a él.
La historia trataba de algo increíble, con todo muy bien descrito y una trama emotiva.
El sol enojado de no comprender su propia creación, tomó la hoja de fuego en la que había escrito, la arrugó, y lanzó al vacío. La hoja fue tomada por una Luna, que recorría el universo, sin destino; Ella leyó la historia, con mucho cuidado y fijándose en cada detalle y en cada expresión; la historia era tan bella, que la Luna no se pudo contener y rompió a llorar. Las lágrimas mojaron la hoja en llamas, que se hizo polvo en sus manos.
Las pequeñas partículas de ceniza fueron cayendo en dirección a un pequeño planeta. La Luna al darse cuenta de esto, se acercó al él y decidió vigilar su sueño, solo para poder vivir junto a la creación del Sol.
En el planeta, las partículas cayeron esparcidas y olvidadas por todos lados, pero con el tiempo, fueron encontradas por algunos habitantes, que comenzaron a sentir la necesidad de observar constantemente a la Luna, sin aparente razón.
La historia trataba de algo increíble, con todo muy bien descrito y una trama emotiva.
El sol enojado de no comprender su propia creación, tomó la hoja de fuego en la que había escrito, la arrugó, y lanzó al vacío. La hoja fue tomada por una Luna, que recorría el universo, sin destino; Ella leyó la historia, con mucho cuidado y fijándose en cada detalle y en cada expresión; la historia era tan bella, que la Luna no se pudo contener y rompió a llorar. Las lágrimas mojaron la hoja en llamas, que se hizo polvo en sus manos.
Las pequeñas partículas de ceniza fueron cayendo en dirección a un pequeño planeta. La Luna al darse cuenta de esto, se acercó al él y decidió vigilar su sueño, solo para poder vivir junto a la creación del Sol.
En el planeta, las partículas cayeron esparcidas y olvidadas por todos lados, pero con el tiempo, fueron encontradas por algunos habitantes, que comenzaron a sentir la necesidad de observar constantemente a la Luna, sin aparente razón.
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